Para empezar a escribir nada mejor que recordar lo que escribió Guillermo Giacosa en Peru21 hace unos días, cuando hizo referencia a la pregunta inevitable de los días posteriores al terremoto “¿a ti donde te agarró el temblor?”, y el responde con la mayor certeza “en las bolas, me agarro las bolas y no me las soltó durante los dos minutos que duró. Me las agarró y no las soltaba“. Si tuviera que plagiar una idea que expresara como me sentí en esos minutos, creo que sería esa. Afortunadamente la familia de mi cuñada está bien. Sus hermanas están en mi casa y la de mi hermana, con sus bebes. Arturo, el hermano, se quedó en Pisco para evitar que saqueen su casa.
Hasta aquí puede ser un relato normal sobre lo que pasó los días subsiguientes al terremoto. Pero es frustrante saber que ese mismo tema se mantenga hasta el día de hoy y que muy poco haya cambiado. La familia de mi cuñada está bien. El hermano, Arturo, se queda cuidando la casa para evitar los saqueos mientras que el resto de la familia se pone a buen recaudo
Ha pasado una semana desde el terremoto que ha costado más de 500 vidas en la región Ica, sobre todo en la ciudad de Pisco. Escribo una semana después porque todo el mundo corría, todo el mundo gritaba y todo el mundo se desesperaba por decir algo con respecto al tema. Yo también quería hacerlo, pero preferí guardarme cualquier comentario pensando que una semana después algo habría mejorado.
La sensación que deja una semana tan delicada como esta es que nada ha mejorado. Las cosas han cambiado, porque frente a un desastre natural ya deberíamos haber avanzado hacia los objetivos comunes de reconstrucción de las ciudades destruidas y el apoyo a las víctimas del desastre.. Y muy poco de eso se ha avanzado.
Nuestro dignísimo Presidente ha demostrado ser una nulidad en Defensa Civil. Yo también decía dos sismos, pero no no soy presidente. El Ministro de Economía dijo en algún momento que Defensa Civil no era tema prioritario. Alan García espanta a los extranjeros que vienen a apoyar. Ellos son los que se vanaglorian de trabajar por el pueblo. Y nuestra responsabilidad es permitirles que hagan eso con nosotros. Escuchamos un lindo discurso, votamos por alguien nos hundió en la más triste miseria moral y económica en los ochentas y lo volvemos a elegir. Ese es nuestro guía, alguien que no sabe lidiar con la prensa cuando todo evidencia que está, como dicen los elegantes “razonando fuera del recipiente”
Por lo menos la presencia de los militares ayuda un poco a mantener la calma en las calles de Pisco. La ayuda más importante que ha llegado no ha sido gracias al gobierno central, hasta donde sé. Sé que han sido los gobiernos locales, los municipios, la gente común y corriente, la que intenta aliviar la pena de los damnificados. No el gobierno.
Ahora me pregunto qué hemos aprendido.

