Los accidentes de tránsito tienen solución

Quiero viajar a provincias, pero…

Es casi un absurdo ver el papel que cumple el Estado en el control del transporte terrestre interprovincial. Ver a Luis Alva Castro reunido con el Comité Nacional de Seguridad Ciudadana (???) tomando decisiones en un área que no le compete (le compete al Ministerio de Transportes,que tiene un despacho que se encarga del asunto). Ver esos operativos televisados que sólo muestran un “aquí hacemos algo” que no dura más que lo que dura el escándalo. Ver la impotencia de las personas ante al inoperatividad del gobierno.


Foto sacada de tribunalatina.com

Ver a los administradores y dueños de las empresas culpándose mutuamente de los accidentes es penoso: “La culpa no es mía, los muertos sí, pero la culpa no”; están al límite de lo que se puede entender como respeto y preocupación por la salud de sus pasajeros, a duras penas diferenciados de un cargamento de animales.

Los que me conocen saben que he viajado por muchos lugares del Perú y en casi cualquier medio de transporte, y he sido pasajero de muchas lamentables empresas por necesidad. La primera pregunta que me hago es ¿hay otra forma de viajar? Difícil pagar más por una ruta que demora “sólo dos horitas”, difícil pagar más por un carro al que “sólo le falta tal cosa, no va a pasar nada”. Muchos no pueden pagar más, y a otros no les interesa pagar más. Pagar más para que los buses estén en óptimas condiciones. Para que los choferes puedan descansar más y no la necesidad de recoger gente en los caminos, de dormir menos para dar más vueltas.

¿A los empresarios sólo les importa la plata? Parece. Me parece. Las empresas empiezan a funcionar 48 después del cierre. Sin ninguna modificación a nada. Los carros siguen siendo las mismas trampas de siempre. Total, si algo pasa, la gente se olvida a los días, como se va a olvidar la prensa, como se va a olvidar el gobierno. Los únicos que no se olvidarán son los deudos, pero ellos ya no tendrán cámaras de televisión, o campañas que los apoyen.

Escribo sobre esto porque encontré en el blog de Enrique Dans un post sobre un adolescente al que multaron por exceso de velocidad, y pudo anular la multa gracias a un sistema de monitoreo que enviaba información a sus padres sobre su velocidad (en inglés). Un punto de partida. Algo es algo. Porque nunca fui bueno mostrando mi indignación y mi asco, me pareció que este sería un punto de partida.

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