Hace varios meses renegué de la importancia que le daban a lady Bardales en los medios, del escándalo que ella significaba para el gobierno saliente, y de lo patético que iba a resultar saber que no podrían encarcelarla. Justo sucedía pocos días antes del discurso presidencial. Ahístá, por las puras tanta alharaca.
La verdad, la verdad, uno no puede perder la indignación ante las cosas que suceden, pero tiene que aprender a mirar con paciencia las noticias, sobre todo las del canal 4 a primera hora en la mañana. No hablo de que construyen un noticiero de casi 3 horas con 7 notas: 4 policiales, 1 política (cuando hay escándalo, si no, ni eso) y 2 más de cualquier tipo de violencia. Tampoco hablaré de la cara – y las ojeras – de Verónica Linares, que parece que le hubieran puesto un hombre desnudo enfrente por primera vez. Tampoco de la resignación de Federico Salazar que parece que ya no la soporta. Sin embargo, me parece increíble que un noticiero que aparenta seriedad, tenga esa increíble facilidad para pasar de un choque con N muertos (si no hay muertos no sale) a una larga nota de American Idol y Sandra Muentes, para cerrar redondito con el desafuero al comepollo Anaya.
¿En esto termina la idea de televisión que tienen? ¿En ofender la inteligencia, apabullar con su desorden y – sobre todo – dejar de lado la vocación de servicio a la comunidad, de educar, de informar sobre HECHOS IMPORTANTES? Dicen que es el canal que más pegada tiene en todo el Perú ¿Eso es lo que está alimentando al Perú? Es decir ¿un tipo decidió que la sangre es más importante que cualquier otra cosa, y se dedica a darle mierda a las personas?
Tengo la esperanza de que los hijos de todos nosotros crezcan sin adicción a la caja boba (idiota y cínica, diría en este caso) y que aprendan manejen y saquen provecho de Internet, porque la televisión está dando asco desde hace meses.
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