Yastá. Nuevamente no vamos al mundial. Ni siquiera esos 30 pico mil espectadores van a venir a decir que podemos, que todavia hay esperanzas, que matemáticamente es posible, que sólo tenemos que ganar todos los 36 partidos que faltan y asegurarnos que todos los otros equipos pierdan por goleada todos sus partidos.
No van a faltar los analistas, los que expliquen por qué perdimos contra Chile, cómo se debe hacer para mejorar. Tampoco los renegones, los que creen que cambiando a Chemo todo se arregla; y a ellos se sumarán los que descubran que no hay procesos, que cambiando de entrenador cada 3 partidos tampoco se puede. Y luego vendrán los que descubran que el proceso es más largo, que a Ecuador le demoró más de 10 años, que a Colombia le está demorando, que Bielsa le cambió la cara a Chile, pero eso a lo mucho le bastará para llegar al mundial.
Y luego vendrán los que desengañados pensarán en otro deporte, en el vóley que tanto nos alegró, en el boxeo, porque creen que como Kina Malpartida podemos conseguir varias. O en el ajedrez, o en el básquet. o en tenis o en el ping pong. O en el rasking ball, en el que creo que tenemos level para sacar medallas.
Pero creo que debemos empezar por un cambio. Quizá el cambio más importante de todos, el que mantendría contenta a la afición, el que dejaría disfrutar al hincha cada partido desde la comodidad de su casa, con sus amigos, con su familia: CAMBIEN ESOS PATÉTICOS COMENTARISTAS.
Uno viene, con su pequeña experiencia, de ver los partidos en Fox Sports, en ESPN o algun otro canal extranjero, y se encuentra con una voz no solo agradable, sino conocedora, de alguien que ha jugado o que conoce del tema. La voz de alguien que no escatima sencillez para definir las jugadas, los momentos, que hacen una lectura simple del partido. Que saben lo que hacen. Qué difícil es decir eso de los comentaristas del 4, del 9. EDDIE FLEISCHMAN, el vendido eddie fleischamn, el hombro que ama a Burga, narrando fútbol. Debería haber aprendido algo antes de narrarlo, de repente las reglas, de repente a jugarlo en la calle. De repente a ser una persona decente y no comentar sobre algo que no sabe.
Y luego uno termina intentando calmar ese dolor que produce Eddie Fleischman acompañado de un narrador que cree que tiene derecho a opinar. Unop decide cambiar de canal y la cosa empeora: Gonzalo Núñes, el del 4. Una bestia con todas las de la ley, uno le escucha decir luego del penal con Chile “con eso se sepultan las epseranzas”, hasta que viene el gol peruano y dice “sí podemos, ahora todo debe mejorar”, para luego acusar al árbitro de no ver el penal a Piero Alva que acaba en el tercer gol de Chile. Una bestía, al que su compañero tiene que corregir porque ya es insoportable escucharlo.
Deberíamos empezar cambiando a esos narradores/comentaristas/medioanimales/ignorantes para que el fútbol peruano empiece a mejorar. Creo

